Se trata de una celebración de Interés Turístico Nacional, en la que los habitantes del municipio almeriense de Olula del Río durante los días 19 y 22 de enero se dedican a recoger leña y a tapar sus fachadas. A partir de las 10 de la noche, se inicia la gran fiesta del fuego, que consiste en lanzar carretillas creando el aspecto fantasmagórico de pólvora y fuego por el casco antiguo de la localidad. Previamente se han encendido lumbres en puntos estratégicos del recorrido, donde una vez finalizada la tirada de carretillas, se prepara en las ascuas morcillas, chorizos, chuletas, patatas y se bebe hasta casi de día.

El 20 de enero, día de San Sebastián, se conmemora con una procesión, que comienza con la salida de los Santos de La Iglesia Vieja y son procesionados por las calles del municipio. La tradición consiste en arrojar roscos y roscones de pan desde los balcones, ventanas y terrazas hacia el santo, mientras la multitud que los acompaña intenta cogerlos en el aire y se los guardan en la cintura. El día de San Ildefonso, tres días más tarde, se celebra el mismo ritual, en vísperas carretillas y al siguiente la procesión de los roscos.
Esta tradición se dice que la llevaron los habitantes que repoblaron la localidad una vez expulsados los moriscos, alrededor del año 1.600. Fecha en las que ya existía la devoción a estos santos. Respecto a la tradición de arrojar pan existen varias hipótesis, algunas de ellas son la de agradecimiento por las cosechas por parte de los agricultores o para que los habitantes pudieran comer esos días con los roscos arrojados por los terratenientes, ya que la composición de la masa de este tipo de pan hace que se pueda comer aunque pase mucho tiempo.
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